“Bongo. Pequeña historia de un chimpancé”

“Bongo. Pequeña historia de un chimpancé”

“¿Os imagináis que un día, de repente, os separan de vuestra familia, os encierran a vivir sólo en una jaula y os obligan a hacer tonterías delante de un montón de gente extraña? Así empieza la historia de Bongo, una cría de chimpancé, que tendrá que enfrentarse a una nueva vida”.

Hemos tenido la suerte de entrevistar Blanca Martí, profesora, ilustradora y autora del cuento “Bongo. Pequeña historia de un chimpancé” publicado por la Fundación MONA. Esta Fundación es un centro en la provincia de Girona donde se rehabilitan macacos y chimpancés procedentes de situaciones de maltrato. En MONA hay desde animales que han estado en el circo hasta protagonistas de anuncios de televisión, que ahora pueden disfrutar de una segunda oportunidad. Le hemos preguntado a la Blanca sobre ilustración, sobre activismo animalista a través del arte y sobre la infancia.

 

 

¿Cómo llegaste a trabajar para la Fundación MONA?

 

Empecé hace mucho mucho tiempo como profesora de cursos de dibujo. Con el tiempo empecé a trabajar al Máster de Primatología, haciendo el apartado de ilustración de primates. Siempre hemos tenido muy buena relación. Hace un año me propusieron la idea del cuento “Bongo. Pequeña historia de un chimpancé” y empezamos a trabajar. Escogimos a Bongo porque es la estrella de la Fundación, es el más conocido.

 

Eres ilustradora de formación y profesión. ¿También por pasión?

 

Sí. De hecho, mi formación es de Historia del Arte, no vengo ni siquiera del mundo de la ilustración, pero después me fui especializando en ilustración científica porque es el que realmente me gusta. Actualmente no hay ninguna formación, en Cataluña ni en España, fue todo muy autodidacta. Me iba formando con cursos y salía mucho al campo para ver los animales.

 

¿Crees que tu trabajo es una forma de activismo por los animales?

 

Yo creo que sí, porque es una manera de descubrir el mundo natural que tenemos en nuestro entorno y de hacerlo querer a través del arte. De hecho, ahora hace poco que tengo una exposición con la Fundación MONA con la que intentamos transmitir la máxima de “conoce, después quiere, después protege”. A través del arte quieres y conoces y después proteges involucrándote, en este caso con la Fundación MONA

 

¿Crees que los adultos haríamos bien en leer libros infantiles para recuperar el respeto por los animales con el que nacemos?

 

Yo creo puedes conseguir este respecto de muchas maneras, no tan sólo con los libros. Los adultos no tienen tendencia a mirarse los libros infantiles, pero sí que lo veremos en los padres que acompañan a los niños, y entonces pueden redescubrir este respeto innato que tenemos por los animales. En otros adultos, tienes que intentar llegar por otros caminos.

 

Imagina que ilustras un animal en cautividad en un zoológico y después ilustras el mismo animal, que en una realidad paralela siempre ha vivido libre y no ha conocido nunca el cautiverio. ¿Qué diferencias notaríamos observando el resultado final?

 

Se nota mucho en cuanto al ademán, a la mirada, al sentimiento o el alma que transmite el animal. El hecho de estar en cautividad hace que el animal, muchas veces, tenga estereotípias, que presente comportamientos que no son normales, y entonces tú no puedes observar el animal en todo su despliegue de comportamientos habituales. No es que se refleje directamente en la ilustración científica, porque tú haces una ilustración donde esto no se tendría que ver, pero si haces un cuadro sí que buscarás un animal que esté en libertad. O como mínimo, en unas condiciones de felicidad, porque si no, se nota.

 

El mensaje que más destaca al cuento “Bongo. Pequeña historia de un chimpancé” es que los chimpancés en los espectáculos no son felices. Los humanos que rescatan los chimpancés son los héroes del cuento. Este final feliz queda muy lejos otras historias para niños como Caperucita Roja, donde el lobo es el malo. ¿Como crees que cambia la percepción de los animales de los niños al leer cada uno de los dos cuentos?

 

El ejemplo de Caperucita Roja es bastante complicado porque no sólo te habla del lobo sino que te habla de que los niños y las niñas pequeños no tienen que salir solos. El lobo representa cualquier peligro, de hecho, representa el hombre. Te está diciendo que no salgas porque cualquier persona te puede hacer daño. Ponen de ejemplo el lobo porque a menudo, en los cuentos infantiles, se utilizan animales puesto que los niños empatizan más y por lo tanto les es mucho más fácil entender cosas a partir de los animales. En el caso de “Bongo. Pequeña historia de un chimpancé”, lo que intentamos explicar es una historia real. Los niños, cuando leen el libro, se dan cuenta del sufrimiento de Bongo. No se fijan en que es rescatado sino que se dan cuenta de todo el sufrimiento que tiene el animal, y muchas veces lo que preguntan es: “¿Y su madre? ¿No volverá con su madre?” Este es el mensaje con el que realmente se quedan los niños, y es el que a nosotros nos interesaba a la hora de hacer el cuento.

 

¿Cómo crees que sería nuestra sociedad si los héroes y las heroínas de los cuentos fueran como los de Bongo?

 

Si viviéramos en un mundo donde los héroes y las heroínas de los cuentos fueran como los de Bongo, hablaríamos de una sociedad normal, donde ya no harían falta cuentos así, hablaríamos de normalidad.

 

 

Si tienes la oportunidad de hablar con niños que han leído cuentos en los que has participado, ¿qué sensaciones te transmiten? ¿Vienen generaciones más respetuosas con los animales?

 

En general sí, hay una nueva conciencia, la humanidad ha evolucionado, pero también hay mucho desconocimiento. Cuando vas a cualquier centro con animales, los comentarios ante los monos son “¡Mira el mono, mira el mono!” y reírse de él. Y esto lo han transmitido los padres. Falta mucha pedagogía, muchísima. ¿Qué hacen los niños cuando leen el cuento? Se dan cuenta. Por eso acompañamos el libro con una guía didáctica para que el adulto pueda ayudar al niño en este proceso, nos interesa que sea un aprendizaje transversal, que padres e hijos aprendan. La guia la ha elaborado Teresa Sauquet, que trabaja en MONA como coresponsable del Departamento de Educación.

 

La historia de Bongo es la primera de una serie de cuentos que explicarán las diferentes historias de los chimpancés rescatados por la Fundación MONA. Una iniciativa que ayudará a pequeños y grandes a empatizar y aprender sobre los daños que provocamos los humanos al resto de especies, especialmente con la cautividad, y ayudará a que estas historias no vuelvan a repetir.

 

Puedes comprar el cuento de Bongo aquí, el dinero se destinará íntegramente al cuidado y manutención de los chimpancés.