El día 8 de febrero, tras el anuncio por parte del ayuntamiento de Santander de la inminente finalización de las deliberaciones sobre el futuro del zoo de La Magdalena, decidí renunciar a continuar en este comité que el ayuntamiento de Santander puso en marcha en julio de 2020. 

Desde un principio tuve mis dudas sobre la verdadera finalidad de este comité para valorar el futuro del zoo (o minizoo), ya que el mismo día de la constitución del grupo (22 de julio de 2020) desde el ayuntamiento de Santander se declaró que el zoo no se iba a cerrar. Por lo tanto, parece que la decisión ya estaba tomada de antemano y poco iba a importar la opinión de cualquier comité de expertos. Esta sensación de que estaba ya todo decidido no ha hecho más que aumentar con el paso de los meses, a medida que se iban sucediendo diferentes hechos.

Las dudas sobre la composición el comité resultaron más que fundadas, ya que el comité estaba poblado por personas con poca experiencia en zoológicos y con un marcado conflicto de intereses a favor de las posiciones que el ayuntamiento quería defender (que el zoo continuara abierto). El veterinario del propio zoo, que ha actuado de coordinador del grupo, pertenece a la empresa SERVETCANSA, que a su vez proporciona el servicio veterinario al Museo del Cantábrico, cuyo director también forma parte del grupo de expertos. A su vez, ambos integrantes (veterinario del minizoo y director del Museo del Cantábrico) son miembros del mismo comité de ética del Hospital Virtual Valdecilla; si bien esto último en sí no supone un conflicto de intereses grave, es necesario comentarlo. Por otro lado, el presidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria y el presidente y consejeros de SERVETCANSA fueron compañeros de candidatura para el Colegio de Veterinarios de Cantabria y ambos han compartido cargos en la misma junta directiva del citado colegio. Es mi opinión que para llegar a una conclusiones objetivas, un comité de expertos no puede tener el 50% de sus miembros con semejantes conflictos de intereses. Ni que decir tiene que ninguno de estos conflictos de intereses fueron informados en el seno del comité de expertos.

Tampoco es normal que una vez formado el grupo de expertos se añadieran personas a posteriori. En este caso, la adición posterior de una persona cuyo único currículum aportado fue que había trabajado en uno de los peores y más polémicos delfinarios de Europa, era muy indicativa de la falta de seriedad del ayuntamiento de Santander. En la única aportación que realizó este “experto” se dedicó a realizar ataques personales hacia mi persona por haber escrito sobre los delfines de Barcelona, sin ni siquiera conocer cuál había sido mi implicación en ese tema. Varios meses después, nada más se ha vuelto a saber de este supuesto “experto”, que al parecer ha sido eliminado de las deliberaciones finales. 

Ante la inactividad del grupo de expertos, el miércoles 21 de octubre envié sendas cartas a la alcaldesa de Santander y al líder del grupo Ciudadanos observando que ya habían pasado tres meses desde la formación del grupo de expertos y que, a parte de compartir mi informe, nadie había enviado ningún informe, ni se había discutido nada, con una gran parte de los “expertos” que ni siquiera habían participado. Como durante la formación del grupo de expertos el ayuntamiento anunció que tenía intención de que se tomaran decisiones en tan solo unas semanas, insté a sendos políticos a cumplir su promesa y a decidir el cierre del zoo, que era la conclusión a la que había llegado el único informe que se había presentado. La alcaldesa de Santander, en fecha de 21 de octubre de 2020, me comentó que le constaba que el Colegio de Veterinarios estaba ultimando su informe. Al  observar recientemente que el Colegio de Veterinarios lo único que hizo fue encargar un informe a una empresa externa, y que esa empresa externa no visitó el minizoo hasta el  23 de noviembre de 2020, es obvio que la información que se me proporcionó no era correcta.

Respecto al informe elaborado por encargo del Colegio de Veterinarios poco hay que comentar, ya que básicamente menciona (de una forma muy resumida) todos los puntos que toqué en mi informe elaborado medio año antes, aunque se olvida de cuestiones muy importantes como los problemas médicos de muchos animales, las condiciones inadecuadas de la instalación reconvertida (para leones marinos californianos) o los problemas de bienestar de mantener grupos reducidos de especies sociales. Algo no funciona bien si lo más “objetivo” que pudo encontrar el Colegio de Veterinario fue una empresa que se dedica a trabajar con zoológicos y que en el último párrafo de su informe no pierde la oportunidad de ofrecer sus servicios al ayuntamiento de Santander. Según nos informaron, el informe fue pedido por el Colegio de Veterinarios, pero leyéndolo parece que esté dirigido al ayuntamiento de Santander, por lo que no queda claro si el Colegio de Veterinarios y el ayuntamiento de Santander actúan de forma separada en este asunto. 

Cabe destacar la poca información que se ha suministrado a los miembros del comité de expertos durante estos seis meses. Hasta el último momento hemos estado esperando  que se compartiera la historia clínica de los animales, algo que se había pedido en repetidas ocasiones. También hay que mencionar que tuve acceso a algunas informaciones sobre el zoo por terceras personas, como por ejemplo, que se había alquilado una nueva bomba o que en la instalación de focas se había creado una isla de arena; en mi opinión, esta información se debería haber compartido en el grupo de expertos para que cada miembro tuviera la información adecuada para generar recomendaciones. Recientemente se compartió un documento con un presupuesto de alrededor de 200 000 euros para realizar mejoras en el zoo; cuando se compartió ese documento con el grupo de expertos esa partida de gastos ya estaba siendo tramitada en el ayuntamiento de Santander, lo que nuevamente indica que este ayuntamiento no tiene ninguna ya ha tomado una decisión sobre el futuro del zoo de La Magdalena, sin importar cuál pueda ser la recomendación del grupo de expertos que el propio ayuntamiento creó.

Sorprende que no se compartiera hasta fecha reciente un informe del veterinario del zoo de La Magdalena fechado el 9 de junio de 2020 (se compartió con el grupo de expertos el 1 de febrero de 2021). Sorprende también que en este informe se hable de los problemas en las bombas, ya que cuando en mi visita (julio de 2020) expresé mi preocupación por la calidad del agua, la respuesta del veterinario, delante de los representantes municipales de algunos partidos políticos, fue que “el agua estaba limpísima y la calidad era inmejorable, y que la calidad era exactamente igual a la del agua de mar”. No parece que esto sea cierto a juzgar por su propio informe, algo que también corrobora el ingeniero técnico municipal de parques, jardines y playas cuando en su informe afirma que el sistema de bombeo “no cubre las necesidades óptimas necesarias para realizar las renovaciones m3/día que permitan garantizar una calidad del agua excelente para los animales.

Tampoco creo que sea de gran utilidad entrar a discutir en exceso la opinión que pueda  tener el veterinario del zoo de La Magdalena sobre un zoológico del siglo XXI (en su informe “Proyecto para adecuar el zoológico de la Magdalena a los requisitos de un zoológico del siglo XXI”), ya que el trabajo realizado en el zoo de La Magdalena, del que él es veterinario desde hace varios años, dista mucho de ser un ejemplo de lo que debe ser un zoológico del siglo XXI. Tan solo en el primer párrafo de ese informe se dice lo siguiente:

Cuando realmente, los zoológicos han insistido reiteradamente en los últimos meses en que SÍ que son establecimientos de ocio. Véase por ejemplo la opinión de la AIZA (Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios) del 31 de julio de 2020 sobre lo que son sus parques:

Ante las irregularidades que aquí he expuesto, la información contradictoria que se me ha proporcionado, la ausencia de contestación de algunos requerimientos o el retraso con el que se han compartido algunos documentos, he preferido resignar de este comité de expertos antes de ser partícipe de este paripé, el cual es obvio que no ha estado creado para tomar una decisión experta y objetiva sobre el zoológico de La Magdalena. Al fin y al cabo, si alguien quisiera tener en cuenta mi opinión y mis informes, éstos han sido compartidos con rigor y con celeridad, y están a disposición de quien los quiera utilizar. 

A 8 de febrero de 2021

Enlace al INFORME TÉCNICO SOBRE EL ZOOLÓGICO DE LA MAGDALENA

David Perpiñán

Veterinario
Magíster en Medicina y Cirugía Animales
Doctor en Sanidad Animal
Diplomado (retirado) por el Colegio Europeo de Medicina Zoológica (Herpetología)
Especialista (retirado) por el Colegio Oficial de Veterinarios de Reino Unido en animales salvajes y de zoo