El significado de las llamadas de los elefantes

El significado de las llamadas de los elefantes

El lunes os compartíamos un artículo donde hablábamos, entre otros temas, sobre los elefantes del Zoo de Barcelona, Susi, Yoyo y Bulli. Leonardo Anselmi nos comentaba “los niños no ven elefantes, ven un cuerpo de elefante que no tienen ningún comportamiento de elefante” cuando visitas el zoo de Barcelona no es difícil encontrarse a Susi, Yoyo y Bulli mirando cada una hacia un lugar diferente, todo y que son un animal social.

ZooXXI propone realizar el estudio y protección in situ no ex situ. Frenar la reproducción de animales salvajes cuya finalidad no sea la reintroducción y realizar un trabajo de investigación y protección en el propio hábitat para dotar a las instalaciones del Zoo de información virtual sobre el comportamiento real del animal.

Este artículo y grabaciones de National Geographic, sobre los significados de las llamadas de los elefantes, es un gran ejemplo de lo educativo y enriquecedor que es aprender el comportamiento del animal en libertad. ¿Os imaginas lo maravilloso que sería disponer de esas grabaciones e imágenes en realidad virtual y tecnología inmersiva?

Hemos traducido el texto del artículo, pero no dejéis de entrar a la versión original para disfrutar de las increibles gravaciones que contiene.

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What Elephant Calls Mean: A User’s Guide. Por Christy Ullrich Barcus

(El significado de las llamadas de los elefantes: guía del usuario. Traducción de Sandra Martínez)

Desde poderosos rugidos hasta leves murmullos, los elefantes usan una variedad de sonidos para comunicarse. Éstos incluyen bufidos, ladridos, gruñidos, trompeteos, chillidos e incluso imitaciones, y son esenciales para la supervivencia de una familia de elefantes. La bióloga especializada en elefantes y exploradora de National Geographic Joyce Poole, junto con el co-director de ElephantVoices Petter Granli, han grabado miles de llamadas de elefantes y las han organizado en diferentes categorías o tipos de llamada (por ejemplo, murmullos y trompeteos) en una base de datos acústica. Basándose en contextos conductuales, tonos y otras mediciones, han interpretado los significados de las muchas y complejas diferencias entre cada tipo de llamada que han recogido.

«Lo que es realmente impresionante de los elefantes es que colaboran entre ellos de manera extraordinaria», dice Poole. «Para la supervivencia de una familia de elefantes, especialmente contra depredadores inteligentes como los humanos, es importante que se mantengan juntos y se ayuden entre ellos. Han desarrollado una comunicación muy compleja como parte de su trabajo en equipo.”

Cuando un elefante propone “Quiero ir en esta dirección; vayamos juntos”, dice “Vayamos” con un murmullo. También usa su cuerpo para apuntar hacia la dirección que quiere seguir, en ocasiones levantando una pata. Cada minuto aproximadamente, hace lo que Poole describe como el murmullo “Vayamos” agitando las orejas. En la primera grabación, una hembra joven hace la llamada 12 veces en el transcurso de casi media hora para animar al grupo a dirigirse a un pantano. “Los elefantes tienen planes de acción que son claros observando su lenguaje corporal y sus llamadas. Discuten, negocian y aceptan diferencias de opinión.”

Eso puede llevar a una separación temporal en la familia, pero simplemente es una excusa para ponerse al día con una celebración de regreso más tarde. Esta ceremonia es clave para consolidar lazos en una familia de elefantes. Vocalizan un murmullo de bienvenida mientras mantienen sus cabezas en alto, agitando sus orejas vigorosamente y acercándose a sus familiares para tocarlos con sus trompas. Secretan por sus glándulas temporales, orinan y defecan. A veces muestran su emoción por el reencuentro rechinando sus colmillos y dando vueltas, como haciendo piruetas.

Estas ceremonias cimientan los lazos necesarios para el trabajo en equipo que requiere una familia de elefantes para ser capaz de defenderse de depredadores como leones o humanos. Los elefantes usan leves murmullos para alertar a su familia lejana sobre la presencia de guerreros Masái, o emiten rugidos o trompeteos para intimidar a un león acechando tras un arbusto. En esta grabación, un león ataca a una cría de elefante. El elefante chilla y su madre acude inmediatamente para socorrerlo junto a otras hembras adultas. Usan tácticas de acoso para asustar al león, con murmullos poderosos con calidad de rugidos. En plena conmoción, un joven elefante alarmado trompetea de manera amenazante.

Incluso el apareamiento es un asunto familiar durante el cual elefantes jóvenes aprenden conductas vitales para el éxito reproductivo en un futuro. Los machos tienen un periodo de activación sexual llamado must que dura meses, pero las hembras sólo están receptivas durante unos días. Durante el must, los machos buscan a las hembras anunciando su estado sexual y agresivo con conductas y secreciones particulares, además de un murmullo palpitante que producen agitando una oreja. Una hembra en celo secreta por sus glándulas temporales, orina y murmulla poderosamente después de aparearse para atraer la atención de cualquier macho de rango superior, como puede escucharse en la grabación. Los familiares se unen con sus voces haciendo una cacofonía de llamadas en un pandemónium de apareamiento.

La protección y el cuidado extraordinarios de una madre hacia sus crías forman la base de la conducta y las relaciones que unen a cada familia. Cuando una cría de elefante está hambrienta, produce un murmullo de súplica y anda en paralelo a su madre, alzando su trompa para mamar la leche de sus pechos. Normalmente las madres frenan su paso y adelantan una pata para permitir a sus crías alimentarse.

De todos modos, incluso las madres deben ser duras con sus crías durante el destete. Si a una de las crías le deniegan el acceso al pecho, como se escucha en el archivo de audio, la cría puede combinar el murmullo con un lloro para intensificar su súplica. Cuando eso no funciona, la llamada de la cría escala al rugido.

Si una cría está sufriendo, su madre, junto con el resto de la familia, le presta una atención increíble y todos la rodean para ofrecerle confort. La madre de la cría y las hembras jóvenes la envolverán para mostrarle apoyo, tocándole la boca, el estómago y los genitales mientras producen susurros calmantes. En la siguiente grabación, una cría ruge cuando su abuela le da una patada en un intento de proteger a un recién nacido al cual unas hienas habían intentado atacar previamente. El rugido de la cría atrae a su madre corriendo desde el pantano para consolarla, a lo que ella responde con lo que Poole llama un “baroo”, un murmullo que significa “Estoy afligida, me han tratado injustamente.”

Este cuidado ayuda a nutrir sus personalidades, las cuales se pueden apreciar, por ejemplo, cuando los elefantes juegan corriendo en libertad trompeteando. Les gusta dejarse ir y jugar, corren libremente con la cabeza baja, las trompas balanceándose y las colas hacia arriba mientras hacen un trompeteo palpitante característico del juego, que puede ser nasal. Poole añade que en varias ocasiones los elefantes han cargado contra su coche bromeando mientras trompetean y han simulado caídas durante el juego.

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