Enclaustrados en una ‘pecera’

Enclaustrados en una ‘pecera’

Durante cuatro meses Rocco, Sting, Bravo, Tonet, Rumbo y Zeus compartieron una piscina que no estaba pensada para ellos. El parque de animales Selwo-Marina de Benalmádena (Málaga) tenía que hacer obras y mandó a estos seis delfines a Aquopolis, el parque acuático con delfinario de Vila-seca (Tarragona). Desde noviembre y hasta el pasado 9 de marzo, los seis cetáceos vivieron en una piscina de olas que simula una playa y tiene 1,80 metros de profundidad en su parte más honda.

La Generalitat realizó inspecciones semanales para asegurarse del buen estado de esos animales y ha abierto un expediente sancionador por considerar que esta piscina no era un lugar apropiado para los seis cetáceos.

“La piscina no cumplía las condiciones mínimas establecidas para los delfines, que pasan el 80% del tiempo bajo el agua y que pueden sumergirse a hasta 90 metros de profundidad”, explica Míriam Martínez, de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (Faada). Esta entidad fue la que denunció la situación al Seprona y solicitó que los agentes realizaran una inspección en las instalaciones de Aquopolis.

Los animales han estado cuatro meses en la Wave Beach, de 1,80 m en su parte más honda

 

La alerta de Faada propició que la Generalitat abriera un expediente informativo que ha derivado luego en un expediente sancionador. Fuentes del Departament de Territori i Sostenibilitat explican que “la empresa no solicitó ninguna autorización para colocar a los seis delfines en la piscina –conocida como Wave Beach, una de las atracciones familiares del parque– que es grande pero no muy honda”.

Técnicos de la Generalitat han controlado semanalmente el estado de salud de los delfines e incluso se plantearon la posibilidad de trasladarlos a una piscina más grande y adaptada a sus necesidades. Sin embargo, teniendo en cuenta que su estancia en Aquopolis era temporal y se limitaba a cuatro meses, se descartó esta opción para evitar estresar todavía más a los animales. El expediente, que tiene que tramitarse en un plazo máximo de seis meses, supondrá una sanción de entre 400 y 2.000 euros según informa el propio Departament de Territori i Sostenibilitat.

La portavoz de Parques Reunidos, asociación a la que pertenecen tanto Selwo como Aquopolis, mantiene que tanto el proceso de selección del parque para alojar temporalmente a los delfines como el traslado de los animales “se hizo con todas las autorizaciones y permisos necesarios, como el de Cites, un organismo internacional que depende del Ministerio de Economía e Industria”, insiste. Y en nombre de Selwo y Aquopolis, Parques Reunidos aseguran que no ha recibido notificación alguna del expediente que está tramitando en estos momentos la Generalitat.

Tras recibir la denuncia, los técnicos de la Generalitat hicieron inspecciones semanales

 

“Lo más preocupante de todo es que estas situaciones de claro maltrato a los delfines cuenten con el amparo de asociaciones y organismos nacionales e internacionales”, lamenta Rosi Carro, de la Fundación Franz Weber. Esta entidad, que también tiene previsto personarse en el expediente, explica que los seis delfines de Selwo forman parte del programa de cría en cautividad para especies en peligro de extinción (EEP) de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (Eaza). “Sin embargo, los delfines no se encuentran en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, pero los parques aprovechan estos programas para intercambiar y criar delfines y seguir ganando dinero a su costa”, mantiene Carro.

Según esta fundación, el coordinador asociado de la EEP que supervisa y dinamiza el programa de cría en cautividad de los delfines, Robert Gojceta, “conocía al detalle la situación de los seis delfines en Aquopolis y estuvo de acuerdo con el trato al que sometieron a esos animales”, añade Carro. Los seis cetáceos, recorrieron los más de 800 kilómetros que separan Benalmádena de Vila-seca en vehículos especiales, acompañados por técnicos y veterinarios. El traslado comenzó el día 8 de noviembre y se hizo en dos tandas. Aprovechando que las atracciones del parque de la Costa Daurada estaban cerradas por temporada baja, se decidió ubicar a los cetáceos en la piscina de olas de Aquopolis, donde estuvieron hasta el pasado 9 de marzo, cuando regresaron a Selwo.

Los ejemplares están en buen estado y el Govern tiene seis meses para resolver el expediente

 

Mientras, el parque andaluz hizo las obras de mejora del vaso de la piscina de estos delfines para comenzar, en breve, una nueva temporada de espectáculos. Además de estos seis, otros cuatro cetáceos fueron trasladados al Zoo de Madrid, donde según las entidades animalistas, las condiciones de la piscina, a diferencia de la de las instalaciones de Vila-seca, cumplían con las condiciones mínimas establecidas.

“En una piscina como la que han estado durante cuatro meses, estos animales no pueden nadar como deberían, el espacio es muy limitado y tienen muy poca profundidad para sumergirse”, insiste Míriam Martínez. Faada esperará a que la Generalitat concluya su informe “para tener un argumento más y seguir luchando para que se cierren los delfinarios”, añade. Para Martínez, el hecho que estas instalaciones hayan incorporado programas educativos y un discurso a favor del medio ambiente no compensa el sufrimiento que supone para los animales vivir en cautiverio.

Estas entidades reclaman una legislación más concreta para garantizar el bienestar de los delfines mientras sigan abiertos los delfinarios y lamentan que las asociaciones de parques “sirvan para que entre ellos puedan legitimar sus actuaciones, sus intercambios de ejemplares y situaciones como la que acaba de producirse con estos seis delfines”. Como ejemplo destacan que el director de operaciones en Europa del grupo Parques Reunidos (uno de los mayores operadores de ocio del mundo) es la misma persona que preside la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios y también ocupa el cargo de tesorero de la Asociación Europea de Zoos y Actuarios.

Unos 2000 cetáceos en todo el mundo

Los grupos de defensa de los animales cuestionan abiertamente la falta de condiciones adecuadas para los cetáceos enclaustrados en piscinas y delfinarios. Unos 2.000 cetáceos (delfines, orcas, belugas…) viven en el mundo encerrados en estos recintos. De esta cifra, 113 están en España (el 37% de la UE). “Los delfinarios actuales no pueden cumplir los requerimientos de bienestar que precisan estos animales ni garantizar que puedan desarrollar su comportamiento natural”, señala Míriam Martínez, coordinadora de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (Faada). “

Sólo hace falta ver cómo los delfines no pueden nadar a una mínima profundidad, ni desarrollar su velocidad”, razona.

La ley de Zoos no exige unas dimensiones concretas para las piscinas de los delfines; sólo dice que los animales tienen que estar en instalaciones adecuadas donde puedan realizar su vida natural. No obstante los más importantes acuarios y delfinarios europeos siguen los criterios recogidos en las guías de la Asociación Europa de Mamíferos Marinos (AEMM) sobre dimensiones y volúmenes de agua requeridos en estos recintos.

Demandas básicas

 

La primera demanda de los grupos de defensa de los animales (Faada, Fundación Franz Weber, Adda…) es que no se permita la captura de delfines en el mar. Su petición es asumida por los delfinarios europeos. Sin embargo, Rusia y China siguen capturando ejemplares en Taiji (Japón), para proveer de estos animales a zoos y acuarios.

Esos dos países invocan que se trata de capturas tradicionales destinadas a la alimentación humana (los delfines mulares no están en peligro), pero muchos ejemplares capturados acaban en delfinarios. Las otras grandes exigencias de estos grupos son que los delfines no críen en recintos cerrados ni sean utilizados en espectáculos.

A reservas naturales en el mar

Faada aboga por que los ejemplares enclaustrados sean trasladados a reservas naturales o a refugios marinos en bahías costeras.

En estos enclaves, controlados y delimitados, los delfines vivirían en condiciones de casi total libertad y bajo supervisión veterinaria, para asegurar su supervivencia.

Hasta ahora, sin embargo, no existe ninguna reserva-refugio para cetáceos criados en cautividad.

El caso de Barcelona

 

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Barcelona está buscando una reserva marina o un refugio (lugar no confinado) al que trasladar los cuatro delfines del Zoo, dado que el actual recinto no reúne las condiciones exigidas por la AEMM. No obstante, mientras no se concrete esta posibilidad, seguirá buscando un “lugar intermedio” para trasladar a los animales a un lugar en buenas condiciones.

Míriam Martínez es partidaria de que, en esta fase interina, los delfines se mantengan en el zoo de Barcelona para que sus cuidadores trabajen con ellos con la finalidad de que puedan adaptarse en el futuro cuando deban trasladarse al refugio marino. Pero el Ayuntamiento de Barcelona no ha encontrado aún ese “lugar intermedio” previo a su liberación.

“Y no le será fácil”, sostiene Martínez. Ella asegura que va a ser muy difícil que algún propietario o gestor de delfinarios acepte los animales de Barcelona. ¿Por qué? Si el Ayuntamiento exige que en ese “lugar intermedio” los delfines no deben reproducirse, no se pueden usar en espectáculos y deben estar disponibles para ser trasladados al refugio marino en cuanto esté disponible, los lugares de acogida temporal pueden ser reacios a acogerlos, pues probablemente deseen una cesión sin tantas exigencias.

Los gestores de delfinarios rechazan además que sea factible reintroducir a estos animales en la Naturaleza. “El Ayuntamiento de Barcelona está recibiendo mucha presión”, dice Míriam Martínez. “Creemos que tiene buena voluntad; pero les animamos a ser valientes para que apuesten por un refugio para delfines en el mar”, añade.

Propuestas de futuro

Acuario de Vancouver (Canadá). El Acuario de Vancouver hizo público el pasado mes de enero que dejará de tener cetáceos en cautiverio, después de que en los dos últimos años hayan fallecido cinco (dos ejemplares belugas, dos marsopas y una orca negra), víctimas de diversas afecciones.

Acuario de Baltimore. Ha anunciado que creará el primer santuario de delfines de EE.UU. y que trasladará a sus ocho ejemplares. La iniciativa coincide con una corriente crítica cada vez mayor en la opinión pública estadounidense. Los cetáceos vivirán en régimen de semilibertad.

Sea World. La multinacional de los parques recreativos ha anunciado que dejará sus programas de cría y reproducción de cetáceos en todo el mundo.

Barcelona. El Consistorio ha estudiado utilizar como refugio para sus cuatro delfines una ensenada en la isla griega de Lipsi, al sur de Samos (frente a la costa turca), que promueve el grupo Archipielagos. “Estamos dando todo nuestro apoyo ya que se trata del proyecto más cercano tanto por distancia como por estado de avance del proyecto”, dice Faada. De momento Barcelona no ha decidido pero está pensando en enviar a los delfines al santuario que el National Aquarium of Baltimore construirá en 2020 en América, o bien a la isla de Lipsi estableciendo algún convenio con las entidades colaboradoras del proyecto, añade Martínez.

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