Entre 3000 y 5000 animales sanos son matados en los zoos europeos

Entre 3000 y 5000 animales sanos son matados en los zoos europeos

“Si después de haber considerado soluciones alternativas, se considera necesario sacrificar un animal, la técnica debe garantizar una muerte rápida sin sufrimiento”, como recoge el manual de buenas prácticas de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). La muerte de animales sanos por cuestiones de gestión, por no saber qué hacer con ellos, una práctica conocida como culling (selección), es legal y se encuentra recogida en el manual de buenas prácticas de las asociaciones europea e internacional de zoos y acuarios (EAZA y WAZA) de las que el zoo de Barcelona forma parte. El Dr. Lesley Dickie, director ejecutivo de la EAZA estima que en un zoológico se mata entre 3.000 y 5.000 animales bajo estos criterios.

Hemos seleccionado 4 casos de culling en Europa que tuvieron un gran impacto en la sociedad:

 

Marius

Fue el primer caso de culling que salió a la luz y creó una gran conmoción en la sociedad, pues se llevó a cabo delante de una decena de niños y niñas.

Marius era una jirafa de 18 meses que había nacido en el zoológico de Copenhagen. Tras alcanzar su madurez sexual y aunque sana, era considerada genéticamente no apta para su reproducción a futuro. El zoo consultó con al coordinador de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios para esta especie y, al no encontrar una alternativa viable según su criterio, se decidió la muerte del joven animal.

 

 

Los nilgos del zoo de Barcelona

 

A finales de 2015 la Asociación Animalista Libera! denunció al Zoo de Barcelona por haber matado a dos crías de nilgo recién nacidas. Para darles muerte el zoo alegó en uno de los casos “razones de salud” provocados por una mala gestación, que la asociación no pudo comprobar. En otro caso, un macho, el zoo reconoció públicamente “razones de gestión” en la toma de esta decisión: la falta de espacio para alojar al recién nacido o no existir otro lugar donde reubicarlo. La solución inmediata fue la aplicación de la inyección letal.

A pesar de ser una especie que no se encuentra en peligro de extinción y de no tener el espacio suficiente para albergarlos, el zoo de Barcelona permitió que los nilgos volvieran a reproducirse una vez más en abril de 2016. A pesar del impacto que tuvo en la ciudadanía, esta cría sufrió el mismo destino que sus compañeras: la muerte. Volvieron a alegar razones de salud.

 

 

Los lobos de Cabárceno

 

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno mató a tiros a todos sus lobos adultos. Los animales fueron enjaulados a causa de una reforma en el recinto reservado para ellos, tras una denuncia de INFOZOOS, los individuos fueron reubicados junto a los lobeznos, dando lugar a varias peleas entre los propios animales que provocaron la muerte de uno de los lobos adultos y de tres lobeznos. Después de estos hechos se procedió a la matanza a tiros que se realizó de noche, obligando a realizar varios disparos, hasta 8, para acabar con los animales. Los responsables del parque afirmaron haber utilizado criterios conservacionistas.

A menudo Cabárceno es considerado un “buen zoo” debido al espacio con el que cuentan. Pero el espacio no lo es todo, nuestra visión antropocéntrica nos hace creer que con más metros cuadrados en cautividad los animales silvestres tienen suficiente, pero no.  Sucesos como éste nos demuestran que la lógica que impera continúa siendo la misma que en el resto de zoos.

 

 

Cachorros de león

 

Este caso hizo estallar una gran ola de indignación. El zoo sueco de Boras mató a 9 cachorros de león, a pesar de que ya habían sido presentados ante los medios y les habían puesto nombre. Las razones que alegaron fue la falta de espacio y la imposibilidad de enviarlos a otro zoológico, pues las posibilidades de agresión en el grupo de los leones podía crecer.

 

Estos no son casos puntuales, simplemente son casos que han salido a la luz y han causado revuelo, pero el culling es una práctica actual en los zoológicos.

Es importante no confundirlo con la eutanasia: una medida por la que se sacrifica de forma indolora a un animal que sufre una enfermedad agónica sin posibilidad de recuperación. En el caso del culling se les mata por razones de gestión. Por no saber qué hacer con ellos.

El modelo de conservación de la EAZA, y de los zoos que la conforman, se basa en la cría e intercambio de animales para el mantenimiento en cautividad de poblaciones genéticamente saludables. Pero, en la gran mayoría de casos, estos animales jamás serán reintroducidos en la naturaleza. Esta estructura conlleva dar muerte a animales sanos, porque el modelo de conservación se basa en conservar poblaciones de animales sanas dentro de los zoos y no en la naturaleza. ¿Por qué permitir que sigan reproduciéndose, si los zoos no pueden hacerse cargo de las crías?

Los animales en los zoos son criados, son intercambiados, se les mata cuando no hay espacio y no dan ningún tipo de explicación al respecto. Esta conservación no tiene ninguna repercusión en la protección de las especies en peligro de extinción en la naturaleza. De hecho, cuanto peor le va a la naturaleza, mejor le va a los zoos actuales porque más especies podrán incorporar a la cautividad zoológica. No deja de ser paradójico que en la naturaleza estén desapareciendo animales y los zoos tengan que matar individuos para el mantenimiento de sus poblaciones cautivas. La superestructura de los zoos europeos debería suponer un beneficio directo para la supervivencia de los animales que se encuentran en peligro de extinción en la naturaleza. Especialmente los zoos públicos, como es el caso del zoo de Barcelona. La conservación que defienden se refiere a la conservación de las poblaciones zoológicas y no la de la conservación de las poblaciones en la naturaleza.