“Parece mentira que este modelo de zoológico que simula a las cárceles se jacte de ser educativo”

“Parece mentira que este modelo de zoológico que simula a las cárceles se jacte de ser educativo”

Nathaly Toledo es la Directora de Bienestar Animal y Gestión social de la Prefectura del Guayas, Ecuador, un frente político dedicado a la defensa de los animales con el fin de promover políticas públicas y reformas de leyes en beneficio de una sociedad libre de maltrato.

Su dirección coordina la oficina ERAH en Guayaquil, uno de los proyectos colaboradores de la Fundación Franz Weber, la primera oficina pública de investigación en antrozoología, que levanta estudios sobre la violencia interrelacionada entre humanos y animales.

Estas semanas hemos podido tenerla como invitada en Barcelona ya que vino a recoger el premio de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales, que ha reconocido el trabajo de la oficina ERAH, dirigida por la psicóloga Virginia Portilla.

 

¿Qué es la violencia interrelacionada?

 

Violencia interrelacionada es un concepto nuevo que todavía se encuentra en desarrollo y consiste en la relación que existe entre un tipo de violencia y otra. Lo utilizamos mucho para simplificar algo nada simple que es la relación que existe entre el maltrato animal y otras formas de violencia social. Hay cientos de estudios realizados décadas atrás en Estados Unidos y Europa que ya confirman la conexión entre el maltrato animal y otros crímenes violentos. Sin embargo, en nuestro país y me atrevería a decir en nuestra región, la generación de documentos que prueben esta realidad es incipiente o nula, por primera vez lo estamos trabajando en Ecuador. El maltrato animal se toma como un hecho aislado y muy por debajo, en un rango de importancia, que otras formas de violencia y esto es un grave error.

 

¿Cuáles son los beneficios de desarrollar una cultura de protección animal para el resto de sectores vulnerables?

 

Los animales forman parte elemental de la sociedad. Hoy en día es muy atípico el hogar que no conviva con animales. Según un estudio que realizamos en nuestra ciudad, son 7 de cada 10 las familias que conviven con animales y si hablamos de entender la convivencia no solo interna sino comunitaria, con animales convivimos todas las familias de esta ciudad porque según datos actualizados del Instituto de Investigación y Salud Pública INSPI, existen 23.500 perros deambulando por las calles en situación de abandono, los gatos ni siquiera se han contabilizado. La mayoría de llamadas hechas al call center de la Prefectura en busca de atención para animales en riesgo, provienen de zonas vulnerables de nuestra provincia. Familias de escasos recursos económicos demandan medicina veterinaria, esterilización y alimento para sus animales. Así mismo, muchísimos casos de extrema violencia hacia los animales como abusos sexuales, tortura física, mutilaciones, provienen de sectores rurales de nuestra provincia. Por lo cual, no cabe ninguna duda que el desarrollar una cultura de protección animal nos permite responder a una necesidad ciudadana y disminuir situaciones de violencia social.

 

¿Es la protección animal una obligación pública?

 

Claro que sí, aunque no al nivel que esperamos todavía. No contamos con una ley de protección animal autónoma, pero el actual Código Orgánico de Ambiente expresa que, de acuerdo al tipo de especie, los diferentes niveles de gobierno deben ejercer la protección creando y ampliando sus propias ordenanzas. La fauna silvestre está siendo atendida por el Ministerio de Ambiente pero los delitos que atentan contra esta ésta pueden ser denunciados a la fiscalía al 911, a los Bomberos, incluso a Prefectura nos llegan llamadas y lo que hacemos es direccionarlas al Ministerio. Lamentablemente, en lo que refiere a Fauna Urbana, el tema denuncias, sanciones y regulaciones está en manos del Municipio y no es atendido como se debe. Los municipios son esenciales en la construcción y ejecución de las políticas públicas efectivas, porque son el puente entre la ciudadanía y el estado, se supone que debe acortar la brecha institucional y trabajar de acuerdo a las necesidades identificadas en la población desde el marco legislativo que lo ampara. Esto en la teoría, pero en Guayaquil en la práctica no ocurre. Como Gobierno Provincial, nuestras competencias en la atención a la Fauna Urbana son complementarias, pero cuando hay una voluntad política, se puede sacar el mayor provecho posible a ese marco legislativo y movilizar a toda una comunidad académica y civil en pro de los animales y es lo que estamos haciendo, a través de nuestras investigaciones y la creación de herramientas de educación como el ¨Manual de convivencia responsable con animales¨.

 

¿Qué valoras del trabajo voluntario?

 

El voluntariado es la expresión de toda una sociedad. Hoy en día existen muchísimas personas que de manera independiente rescatan, esterilizan y buscan hogar para los animales en situación de abandono, se encuentran realmente preocupadas por la situación de los animales en su sector.

Actualmente, tenemos 50 personas fijas en nuestro voluntariado y vamos sumando. Su propósito trabajar en la educación. Tenemos un mes transcurrido de formaciones en violencia interrelacionada, legislación de protección animal vigente, lenguaje ético para con los animales, convivencia responsable, entre otros temas. Cada persona de este voluntariado tendrá como misión ser un agente local de la protección animal y dará charlas de concienciación sobre el cuidado a los animales, empezando por su propia familia, luego a sus vecinas y vecinos, en zonas comunes del barrio, en eventos locales, institucionales, etc. Esto con el fin de atender la gran cantidad de casos de maltrato animal que ocurren en el diario vivir y por falta de conocimiento, como los perros amarrados, personas que pasean a sus perros sin correa, animales no esterilizados que circulan libremente contribuyendo a la sobrepoblación, ingesta de alimentos que afectan su salud y que en muchos casos derivan en enfermedades no atendidas a tiempo. Este tipo de realidades se pueden transformar con educación. Además, sensibilizar a una comunidad contribuirá en la identificación y señalización de los casos de maltrato animal severos, pudiendo incluso llegar a evitarse por la intromisión de la comunidad, pero para eso primero hay que sensibilizar.

 

Se dice que los niños y niñas son ‘esponjas’, que pueden aprender cualquier idioma al que sean expuestos lingüísticamente desde pequeños, ¿son “moldeables” también en términos de compasión?

 

Claro que sí. Las niñas y niños en edades tempranas se identifican con los animales. En términos de especie, la compasión es innata en el ser humano cuando es muy pequeño y no se ha desarrollado en un entorno violento. Haríamos lo que fuera para proteger a un animal que vemos expuesto al peligro. Establecemos un vínculo afectivo muy significativo con nuestros animales, pero los sistemas de educación no se orientan a la empatía sino a la competitividad, entonces luego te encuentras con los casos de bullying escolar que vemos hoy en día que cometen niñas y niños contra sus propios congéneres sin importar que sean personas y sabiendo que están causando daño, el tema animal en la mayoría de casos está implícito pero no se le da el valor que tiene, tanto en términos de prevención como el atenuación de crímenes.

Estamos frente a una era de auténtica pedagogía de la crueldad. ¨Nada de lo que pasa a nuestro alrededor es realmente asunto nuestro¨. En mi ciudad, da lo mismo si vemos a un hombre golpeando a una mujer porque esos son problemas de pareja. Nos topamos a niños menores de edad a altas horas de la noche vendiendo cosas en los semáforos expuestos a todo peligro. Así mismo, vamos por la calle y vemos animales buscando algo para comer en la basura con enfermedades en su piel y no es asunto nuestro. Pero lo primero es comprender que todo esto ha sido aprendido desde que somos niños y por eso ahora que somos adultos desensibilizados, no sentimos arraigo por lo nuestro, no nos hemos convencido de que nuestra constitución nos da el derecho a una vida libre de violencia y que debemos cuidar todo lo que está fuera de nosotros, personas, animales, naturaleza. Por eso debemos implementar un nuevo enfoque educativo que tenga como base la empatía y el cuidado por la otredad.

 

¿Se puede educar a los adultos a través de los niños y niñas?

 

¿Quién dice que todo está perdido? En nuestro voluntariado hay niñas y niños que serán vocerías de la protección animal, algunos incluso tienen cualidades de liderazgo muy arraigadas. Creemos que es posible, debemos orientar bien los mensajes. Los contenidos educativos con los que se están formando se basan en la misma información que hemos levantado de la sociedad previamente por lo que los mensajes de nuestra campaña educativa, el discurso que como activistas exprese el voluntariado incluyendo a esos niños y niñas, será asertivo. Dentro de otras categorías de voluntariado que maneja la Dirección de Bienestar Animal de la que formamos parte hay también niñas y niños con mucho interés en proteger a los animales, aún no se han desensibilizado y sobre eso, están aprendiendo a rescatar animales, a curarlos, etc. Están reforzando esa empatía innata que tienen por los animales.

 

Si les enseñamos la empatía, ¿se convertirán en buenos portavoces por los animales?

 

Seguro que sí, y podrán explicarlo fácilmente, sin tantas complicaciones como a veces lo hacemos los adultos.

 

¿Conectamos más con los individuos de lo que conectamos con las especies? ¿Sentimos más con un nombre propio que con una especie entera?

 

Lo creo y se puede explicar. Hemos sido formados desde una visión antropocéntrica. Nada hay más importante que el ser humano, pero, a decir verdad, son algunos seres humanos con los que conectamos, nuestras familias, nuestros amigos y pareciera ser que otras especies tanto humanas como animales, o están muy lejos de nuestra consideración o son parte del decoro, de la naturaleza. Por ejemplo, si hablamos de personas, todo el fenómeno de la migración y lo que ha provocado en la población debe ser revisado ¿por qué pensamos que alguien que no es de nuestro país no tiene derecho a estar aquí? ¿por qué nos sorprende tanto ver zarigüeyas actualmente en las zonas urbanas de Guayaquil? Hemos limitado tanto nuestra concepción de la realidad que hemos dejado fuera a miembros de nuestra propia especie y por eso es tan difícil explicarles a las personas que otras especies también deben ser protegidas. Contamos con marcos normativos que ya lo establecen y es importante que esté en el papel, pero ahora debemos comenzar a darle contenido, desde una visión biocentrista, que considere todas las especies vivas y por su capacidad de sentir.

 

¿Qué diferencia hay entre el concepto “tenencia responsable” y la “convivencia responsable”?

 

Tenencia hace referencia a algo que nos pertenece, que se puede tener y no expresa lo que realmente compartimos con los animales que es la convivencia como aquella que tenemos con nuestras familias, con la gente de nuestro barrio. Por eso incluso hablamos de una convivencia familiar con los animales, cuando viven con nosotros y les damos un nombre y con quienes construimos un vínculo afectivo. Pero también está la convivencia comunitaria con todos esos animales que están en nuestro sector y que no necesariamente tienen un responsable a cargo sino varios, pero que, entre todas las personas, les damos de comer, y le ponemos un nombre y también generamos vínculos afectivos con ellos. Apuntamos a un modelo de convivencia responsable con animales tanto dentro como fuera del hogar.

 

¿Crees que el modelo educativo de los zoos actuales crea ciudadanas y ciudadanos empáticos?

 

En lo absoluto. Parece mentira que este modelo de zoológico que simula a las cárceles todavía siga existiendo, que sea legal y lo más increíble, que se jacte de ser educativo. Es difícil trabajar en una educación en la empatía hacia los animales, cuando desde las instituciones se ejerce la violencia al permitir sitios como los zoológicos. Niñas y niños asisten a estos lugares como parte de su educación, como una actividad recreativa que comparten con maestras y compañeros ¿cómo se puede presentar el maltrato animal en los zoológicos y luego hablar del maltrato animal a otras especies y pretender que se entienda? Es confuso. Creo que lo importante es tener en claro que no responden a fines educativos, que no son sustentables económicamente hablando, que su logística es demasiado compleja y, sobre todo, que son antiéticos.

 

El Consejo del Guayas aprobó de manera unánime la implementación de la ordenanza por la Cultura de Paz. ¿Qué es exactamente la Cultura de Paz?

 

La cultura de paz es nuestra propuesta de un nuevo modelo de convivencia con los demás. Ese demás, lo abarca todo. Personas, animales, naturaleza, bienes materiales nuestros y no nuestros. Es una expresión del cuidado hacia lo otro. Bajo esa premisa y si logramos que sea empoderada por la sociedad, no tendremos que estar preocupándonos de los animales, o de otros colectivos vulnerables, porque cada una de nosotras hará su parte por preservar el bienestar social e individual. Por ahora la cultura de paz es este gran sueño por el que estamos trabajando para poco a poco convertirlo en realidad.

———-

ZOOXXI propone un nuevo modelo educativo, un modelo que eduque en la empatía hacia los animales, que eduque en la especie pero también del individuo para que los niños y niñas aprendan de los elefantes pero también del elefante como alguien capaz de sentir, disfrutar y sufrir. Un modelo educativo que, según han demostrado varios proyectos piloto, redunde tanto en la disminución del bullying escolar como en el aumento de comportamientos cooperativos y prosociales.