¿Qué modelo de zoo queremos?

¿Qué modelo de zoo queremos?

El pasado miércoles asistimos a la sesión de debate «Reiniciem la Barcelona Demòcrata» organizada por el PDeCAT Barcelona donde estuvimos hablando sobre el modelo de zoo que queremos.

Nuestro portavoz, Leonardo Anselmi, estuvo explicando y debatiendo sobre el zoo que queremos en el futuro con Àlex Aguilar, Miembro del Consejo Asesor del Zoo de Barcelona.

La sesión empezó haciendo un breve recorrido por la historia de los zoológicos, cómo empezaron siendo una herramienta de propaganda imperialista donde se exhibían animales y humanos (¡personas!) que venían de tierras lejanas. Es obvio que el zoo ha ido evolucionando y se ha ido adaptando a la conciencia y la sensibilidad de la sociedad, y debe seguir haciéndolo. El zoo no puede cerrar puesto que es la única infraestructura que, junto con sus profesionales y conocimientos, está preparada para dar cobijo, atención y asistencia a animales heridos, abandonados, explotados… Hasta aquí coincidíamos con el Dr. Aguilar, ambas partes queremos lo mismo, sólo tenemos que ponernos de acuerdo en el cómo.

No se trata de cerrar el zoo, sino de transformarlo. Queremos pasar de una institución que cada día es más criticada y que se está quedando obsoleta, de una lógica que utiliza la cautividad de los animales, a una institución útil para ellos y para el planeta entero. No queremos seguir “mejorando” un modelo erróneo, sería como subir el volumen a una radio mal sintonizada, necesitamos un cambio de dirección y, como todo cambio que perdure, debe hacerse paso a paso porque de nada sirve generar un cambio que no puede sostenerse.

Con ello no queremos decir que TODO lo que hace el zoo de Barcelona esté mal, pero ¿cuáles de las prácticas que realiza el zoo actualmente podemos seguir soportando éticamente? Veamos algunas de ellas:

Cultura del bullicio

En el zoo se llevan a cabo bodas y celebraciones, hay un tren dando la vuelta al zoo con la campanita sonando constantemente, obras (que llegaron a estar activas las 24h)… ¿Qué sentido tiene entonces pedir entonces a los usuarios que no golpeen los cristales? ¿Cómo pedir respeto cuando el propio zoo promueve una cultura del bullicio? ¿Dónde quedan la conservación y la educación ahí?

Traspaso de empleados

La actual dependencia con Barcelona Serveis Municipals hace que, en ocasiones, la elección de personal adolezca de los suficientes criterios profesionales. Esa no es manera de valorar a los empleados del zoo, profesionales con grandes conocimientos que podrían ser realmente útiles para una conservación real. La mejor manera de darles valor a estos profesionales es aplicando un nuevo modelo, acorde a la conciencia y la sensibilidad del siglo XXI.

Culling

El culling es una actividad recomendada por las asociaciones europea e internacional de zoos y acuarios (EAZA y WAZA respectivamente) que consiste en la matanza sistemática de animales sanos por no saber qué hacer con ellos. Una actividad que se encuentra entre las “buenas prácticas” (¿se habrán escrito ya las malas prácticas?) y que aún no hemos visto a nadie defender públicamente. Se siguen reproduciendo animales que no están en peligro de extinción y que jamás serán reintroducidos a pesar de que, cuando se convierten en “un problema de gestión”, se les aplique la inyección letal.

* * *

Una de las dudas que más se preguntaban los asistentes a la sesión era “¿dónde verán los niños y niñas elefantes cuando el modelo se ponga en práctica completamente?” Hay que darse cuenta que no ven un elefante, ven un cuerpo de elefante que no se comporta como tal. Con nuestra propuesta los niños y niñas podrán ver un verdadero elefante a través de la avanzada tecnología inmersiva, en su hábitat y comportándose de forma natural. Además, ¿quién sabe lo que nos depara el futuro? Ahora parece que a cierto sector le parece “imprescindible” que los niños y niñas puedan ver animales salvajes en primera persona. ¿Sabemos si pasará lo mismo dentro de 40 años? Los avances van de la mano de la sociedad, quizás en el futuro no necesitaremos ver “cuerpos” de animales, sino animales reales en toda su esencia y en sus hábitats naturales.

Queremos un cambio y nos estamos movilizando para ello. Nos hemos nutrido y ya no somos “los que saben contra los que sienten”, contamos con un gran equipo de profesionales científicos que apoyan el proyecto, es decir, sentimos y sabemos.

Por primera vez se está teniendo un debate político sobre el modelo de zoo que queremos, apartemos los debates puertas adentro y poco transparentes. Llamamos a la participación a los ciudadanos y ciudadanas, ellos también tienen algo que decir. Barcelona merece una política de Estado sobre su zoo porque ¿de qué manera podemos crear una nueva ciudad sin tener en cuenta la sensibilidad? Eso incluye a los animales.