Respuesta al zoo de Barcelona: los leones marinos y la inestabilidad de la cautividad

Respuesta al zoo de Barcelona: los leones marinos y la inestabilidad de la cautividad

 

Barcelona, 19 de enero de 2017

El zoo de Barcelona justifica la llegada de un macho y dos hembras de leones marinos para dar “estabilidad” al grupo existente después de la muerte de un macho y una hembra en los últimos dos años.

Efectivamente, ésta es la lógica conservacionista de los zoos actuales, amparados en la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA): cuando una cría recién nacida puede romper la estabilidad de un grupo, se la sacrifica a través de una práctica que los zoos llaman “culling”; cuando hacen falta animales para dar estabilidad a los animales que viven en grupos familiares, simplemente se traen animales “excedentes” de otros zoos, aunque esto comporte romper un grupo familiar existente.

Si realmente no forman parte de ningún grupo de cría, nos preguntamos qué medidas de contracepción llevará a cabo el zoo de Barcelona para evitar nuevos nacimientos. También nos preguntamos cuáles han sido las causas de las muertes del macho y de la hembra en estos dos últimos años.

Los leones marinos no están en peligro de extinción, más bien al contrario. En la propia web del zoo de Barcelona se puede leer: “Las poblaciones de muchas zonas del continente americano son bastante abundantes, e incluso llegan a entrar y a vivir en el interior de algunos puertos”.

No obstante, los leones marinos de California forman parte de los programas de conservación de la EAZA. De las pocas cifras que publica esta organización respecto al tráfico legal de animales que practica, encontramos el anuario EAZA Yearbook 2007-2008, en el que se indica que en 2008 había 314 individuos (108 machos y 206 hembras) de esta especie repartidos en 49 zoos de la EAZA. Entre 2007 y 2008 se contabilizan 40 nacimientos (17 machos, 22 hembras, 1 no sexado), 19 individuos se encuentran intercambiados entre zoos de la EAZA (9 machos y 10 hembras) y otros 18 se encuentran intercambiados en zoos que no son de la EAZA (10 machos y 8 hembras). Además, se contabiliza la muerte de 5 machos y de 7 hembras. Según este anuario, el zoo de Barcelona indicó que el número de individuos a 1 de enero de 2007 eran de 1 macho y 2 hembras, en lugar de los 3 machos y 6 hembras que aparecían en el listado a 31 de diciembre de 2006.

Volvemos a encontrar datos en 2013: según el “Inventario de la colección animal del Parque Zoológico de Barcelona”, de 31.12.2013, 3 machos y 6 hembras se encontraban en “préstamo” en otros zoos y una de las hembras del zoo de Barcelona provenía del “préstamo” de otro zoo.

Todo este baile de cifras (y de sufrimiento para estos individuos) no se traduce en ningún programa de reintroducción en el medio natural. Recordamos que los leones marinos son utilizados en espectáculos en muchos zoos del mundo y, volvemos a recordar, no son una especie en peligro de extinción, al contrario.

Resulta muy clarificador del concepto de “sostenibilidad” y de preocupación por el bienestar animal la siguiente observación realizada en este anuario de la EAZA: “El programa ESB para el león marino de California se está realizando bien. La población, así como el número de zoos, está creciendo lentamente cada año. Hay un ligero problema con los machos excedentes, pero hasta hoy el programa ha sido capaz de colocar a la mayoría de machos en las instituciones no EAZA”.

Anualmente se sacrifican y se intercambian centenares de animales en los zoos de la EAZA, con prácticamente nulas consecuencias para la repoblación de los hábitats. Bajo una pretendida estabilidad disfrazada de bienestar animal, la única estabilidad que realmente importa es la de los zoos y la de sus paraguas internacionales. Los zoos actuales hacen conservación de animales para conservarse a sí mismos.

La Plataforma ZOOXXI invita a la ciudadanía a acceder a los espacios virtuales de la campaña para conocer más sobre el proyecto. Existen alternativas, nuevos paradigmas para garantizar la conservación efectiva y ecológica de los hábitats y de los animales, con mejoras en el alcance de los métodos en el ámbito educativo y de la investigación, donde se garantice la transparencia y la participación y, muy especialmente, donde el centro de toda decisión esté basada en la ciencia del bienestar de los animales y la filosofía de sus derechos.