Tecnología, educación y conservación efectiva de la biodiversidad

Tecnología, educación y conservación efectiva de la biodiversidad

El modelo de reconversión ZOOXXI lo conforman unos ejes básicos que no se pueden disociar. En este sentido, objeto del presente artículo, la tecnología experimental en el zoo está siempre asociada a un proceso de conservación en la naturaleza, a un modelo educativo y a la sostenibilidad económica.

Para entender el alcance de la propuesta hay que conocer cómo se lleva a cabo la conservación de las especies animales, basada en lo que se denomina conservación ex situ o in situ. La conservación ex situ es aquella que se desarrolla sobre el animal, pero fuera de su ambiente natural. La conservación in situ son todas aquellas acciones destinadas a proteger a una especie en su hábitat natural.

Los zoos realizan mayoritariamente conservación ex situ de animales exóticos, a través de la cría de animales en cautividad. Las crías nacidas en cautiverio sufren, generalmente, alguno de estos 3 destinos:

  • Se reintroducen en la naturaleza. Opción extremadamente difícil y compleja y la que menos se practica. La mayoría de animales criados en cautividad no saben adaptarse a una vida en un hábitat natural.
  • Se mantienen en cautividad de por vida. Este es el destino de la mayoría. El animal se mantiene en cautividad para que tenga crías que también serán mantenidas en cautividad, y así sucesivamente. El objetivo es garantizar que siempre habrá animales para exponer e intercambiar entre los zoos. 
  • Se matan. Cuando una cría, o la presencia de un individuo, distorsiona la dinámica del grupo cautivo, su integridad genética, o no hay espacio en la instalación, u otras razones que convierten a ese animal en un “excedente” para el zoo que no puede reubicar, lo mata. Esta práctica se conoce como “culling”, es habitual en los zoos y se encuentra recogida en los manuales de gestión y buenas prácticas de las asociaciones europeas e internacionales, que regulan el intercambio de animales entre zoos y acuarios y fomentan estos programas de híper reproducción sin reintroducción de animales. Los zoos europeos matan entre 3.000 y 5.000 animales sanos al año por motivos de gestión.

Por tanto, ¿qué es lo que los zoos actuales hacen por las vidas de los animales de especies en peligro de extinción en la naturaleza? El actual modelo únicamente genera sufrimiento y, en el caso de los zoos municipales, un gasto de dinero público en prácticas que consisten en repetir, una y otra vez, métodos que no funcionan. La mercantilización del sufrimiento animal y la aplicación de una ciencia propia del siglo XIX, no se corresponde al conocimiento científico que hoy disponemos acerca de las capacidades cognitivas, comunicativas, emocionales y las diferentes formas de conciencia presentes en los animales. Tampoco responde a las exigencias de una ciudadanía cada vez más concienciada en el respeto y la consideración ética hacia los animales.

Uno de los ejes básicos de ZOOXXI es el centro de las 3R: Rescate, Recuperación y Reubicación, para animales silvestres en situación de maltrato, tráfico ilegal o heridos en la naturaleza. Pero, ¿qué proponemos para una protección efectiva de los animales en sus hábitats? La respuesta es la investigación y la conservación in situ, indefectiblemente ligada a la protección de la biodiversidad.

A diferencia de los zoos actuales, que conservan animales exóticos en cautividad con bajísimos porcentajes de reintroducción, el modelo in situ ZOOXXI propone la protección de un hábitat para propiciar la reproducción natural de la especie. No obstante, en determinadas circunstancias y con el diseño de programas de reintroducción efectivos y cuantificables, se podrá realizar la reproducción en cautividad en la misma área geográfica del hábitat protegido, para la posterior reintroducción de las crías.

A diferencia de la conservación ex situ, la conservación in situ estudia la realidad de las poblaciones de animales en sus hábitats y, por tanto, ayuda a establecer estrategias ambientales, económicas y sociales para garantizar la supervivencia de la especie y la coexistencia pacífica con el humano. Para ello, es necesario contar con un equipo multidisciplinar: científicos, educadores, sociólogos, juristas, etc.

¿Cómo se sostiene económicamente un proyecto de conservación in situ? Aquí es donde entra la tecnología. Especialistas audiovisuales y tecnológicos obtendrán las imágenes y el relato científico del proyecto. Esta documentación audiovisual, que también es científica y educativa, servirá para la realización de productos multimedia, virtuales y de realidad aumentada que se podrán ver en el zoo que apoya el programa de conservación.

De esta manera:

  • Se genera un trabajo multidisciplinar efectivo para la conservación.

  • Los y las visitantes del zoo obtendrán el conocimiento de los animales en sus espacios naturales, entendiendo cuáles son los problemas que sufren a través de experiencias interactivas y vivenciales que propicien la adquisición de nuevos hábitos, respetuosos y comprometidos con la protección de la biodiversidad. Un compromiso que se refuerza al saber que el pago de su entrada revierte directamente en dicho proyecto de conservación. 
  • En lugar de mercantilizar la vida de los animales y su frustración en cautividad, creamos una economía para la conservación y la protección medioambiental.
  • Las tecnologías se vuelven una herramienta ecológica y económica para ayudar a la naturaleza, aprendiendo y experimentando desde la ciudad.

 

Con la tecnología actual, las imágenes virtuales y de realidad aumentada nos permitirían ya “introducirnos” en medio de una manada de elefantes (que serán los elefantes reales, que se encuentran protegidos por el programa de conservación in situ) como si realmente estuviéramos allí pero, lo más importante, viendo a los animales comportándose de forma natural y sin ocasionarlos ningún sufrimiento. Los elefantes en el zoo no son elefantes. En los zoos, los animales se olvidan de quiénes son y nosotros también.

Pero, además, la propuesta es que los ZOOXXI trabajen en red y, por tanto, los contenidos audiovisuales, científicos y educativos de un proyecto de conservación puedan ser utilizados por otros zoos. De esta manera, cada zoo de la red invierte en la conservación de un hábitat concreto. Se estimula el conocimiento y la ampliación del número de hábitats protegidos y el número de contenidos a los que la ciudadanía puede acceder, revirtiendo nuevamente en la educación y la protección de la biodiversidad.