“Todo ser vivo necesita de la libertad para poder vivir de una manera digna”

“Todo ser vivo necesita de la libertad para poder vivir de una manera digna”

Fernando Turmo, junto con su mujer, la veterinaria Rebeca Atencia, decidió mudarse a Congo y trabajar para la protección de los chimpancés. Fernando es el responsable de la producción de vídeos y fotos para el Instituto Jane Goodall Congo y el Centro de Rehabilitación de Chimpancés del IJG en Tchimpounga. De esta manera hacen llegar los programas de educación y concienciación a la ciudadanía. Ambos han tomado el relevo de la famosa primatóloga Jane Goodall y juntos dirigen su instituto.


Te dedicas a la conservación de los grandes simios. ¿Por qué estas especies? ¿Qué te llamó la atención sobre ellos?

Todas las especies de animales tienen su particular atractivo. Se puede aprender muchas de ellas, no solo de los primates. Si los chimpancés me atrajeron de una manera particular fue porque vi en ellos un puente entre nosotros los humanos y el resto de animales. No estamos solos. La vieja cultura nos ha hecho creer que nosotros somos algo aparte y superior. Actualmente este concepto está dejando paso a otro más ajustado a la realidad. Nosotros somos un ser más en este planeta y tenemos el mismo derecho a estar sobre él que el resto, ni más ni menos. Los chimpancés no son humanos, pero tienen mucho de sapiens, son sabios como nosotros pero en su contexto habitual que es la selva. Yo que he pasado mis últimos catorce años entre chimpancés he visto cosas increíbles. Su capacidad cognitiva les permite adaptarse a situaciones variadas y lograr superar desafíos complejos. Y lo más interesante de todo, muchas de las maneras con las que solucionan estos problemas son las mismas que utilizaría un humano.

¿En qué consiste tu día a día?

Mi puesto es el de coordinador de imagen y comunicación. Esto supone que me ocupe de recoger toda la información audiovisual, ya sean fotos o videos, y con ella cree un vínculo informativo con el exterior del proyecto, ya sea con mis jefes en Washington, donde está la sede central del Instituto Jane Goodall, ya sea con donantes, socios o incluso con el propio público congoleño. Colaboramos mucho con las televisiones locales para emitir documentales y una serie educativa sobre el medio ambiente que está siendo muy bien aceptada.

“Siempre detrás de la cámara”, como me dice la doctora Jane Goodall cuando viene al centro de rehabilitación de Tchimpounga. Y sí, efectivamente poco a poco descubrí el poder que puede tener una imagen, una foto, un video. Eso abre la mente de la gente a una realidad que no pertenece a su vida cotidiana pero que existe.

Desde que llegué a Congo habré tomado miles y miles de fotos. El video es diferente, llega de una manera especial al espectador, más completa y detallada. La foto deja volar más la imaginación; ese segundo irrepetible que se captó en la cámara para siempre, es pura magia.

Mi día a día es variado y me exige una gran energía. Trabajar en un país africano como Congo es un verdadero desafío en ocasiones. La logística es complicada, a veces parece que nada funciona; la electricidad, las carreteras, el teléfono, las averías en los coches y mil detalles que en ocasiones confluyen en un mismo día para dejarte bloqueado y renegar de todo. Es algo agotador pero llega un momento en que te terminas adaptando y lo asumes, no queda otra.

¿Qué podemos aprender de los grandes simios?

No hay que olvidar que nosotros somos grandes simios o primates también. Chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos y nosotros, los humanos, conformamos el grupo de grandes primates. Tras todo este tiempo entre chimpancés lo que creo que hacen mejor que nosotros es comunicarse a través del contacto. Nosotros, al poder hablar, podemos estar horas relacionándonos con otras personas sin apenas contacto, quizás un apretón de manos o un beso para saludarnos y despedirnos. Para un chimpancé esto es inconcebible. Ellos tienen que tocarse, acariciarse, abrazarse, darse palmadas y jugar entre ellos revolcándose por los suelos, incluso los adultos. Nosotros eso lo tenemos muy olvidado y me produce cierta envidia.

Aparte los chimpancés saben lo que es no hacer nada y que esto forme parte de su rutina. Les encanta tumbarse en el suelo fresco de la selva y pasar horas meditando. Es otra cosa que nosotros hemos ido perdiendo, parece que si no hacemos nada no producimos y esto no está bien, sobre todo en las civilizaciones más modernas.

¿Cuáles son sus necesidades básicas? ¿Qué necesitan para desarrollarse correctamente?

Un chimpancé necesita primero comida y bebida. La selva les proporciona todo esto. Hay momentos de más abundancia que otros pero siempre hay para substituir. Otra cosa necesaria para el chimpancé es la vida comunitaria. Son seres gregarios como los humanos y necesitan vida social para poder ser felices. Además la vida en grupo les da más oportunidades para sobrevivir. Por último no hay que olvidar que todo ser vivo necesita de la libertad para poder vivir de una manera digna. Pienso que todos los primates llevan una vida indigna cuando se encuentran encerrados en esos zoos, laboratorios, circos o son utilizados para la industria del cine. Si son tan parecidos a nosotros ¿cómo es que experimentamos con ellos? ¿Cómo es que los metemos en jaulas de por vida sin ser culpables de nada? Son preguntas que van a encontrar una respuesta en la soberbia humana.

¿Cuál es la situación actual de los primates en la naturaleza?

Los grandes primates están sufriendo como el resto de los animales la imparable expansión del ser humano. Nuestro crecimiento es exponencial e insostenible. Estamos ejerciendo demasiada presión a este planeta y sus frágiles ecosistemas. Las selvas donde viven los chimpancés están siendo destruidas. Es realmente perturbador cruzarte en la carretera en Congo uno de esos camiones transportando esos troncos que hasta hace poco eran hermosos y enormes árboles formando parte  parte de la selva. Algunos tenían más de cien años. ¿Y saben ustedes dónde llevas a esos troncos? Uno de los primeros destinos es Europa y, entre sus países, España es uno de los principales importadores. Es una verdad escondida. Nadie habla de ello, Greenpeace lo saca a relucir pero no mucho más. Por los puertos gallegos, andaluces y valencianos entran sin parar troncos y troncos desde África para convertirlos en suelos, muebles de jardín, puertas, vigas y un sinfín de objetos que tienen un precio extra escondido en la etiqueta cuando los compramos.

Los orangutanes son víctimas directas de la deforestación, la cual es ocasionada en gran parte por la industria del aceite de palma. Selvas sustituidas a gran escala por plantaciones monocultivo, es uno de los grandes desastres ecológicos desde que el humano es humano.

¿Qué efectos tiene la cautividad sobre ellos? ¿Crees que distinguen la libertad de la cautividad?

En un ejercicio de empatía uno debería realizar un esfuerzo cuando visita un zoo y meterse en el lugar de un chimpancé que lleva toda su vida en una jaula de seis por seis con una pequeña área exterior donde tiene dos o tres estructuras de madera para que suba y baje. Imaginemos que el que está en esa instalación somos uno de nosotros. ¿Seríamos felices de esa forma? La respuesta lógicamente es no. Cuando vemos a un gran primate en un zoo no estamos viendo a un gran primate, estamos viendo una caricatura minimizada, humillada y vejada en su condición natural de animal salvaje y libre. Convertimos seres vivos, con sentimientos y derechos, en cosas para nuestra diversión y eso es muy cruel. En siglos pasados se trajeron de África y otros lugares a gente aborigen para mostrarlos en jaulas en zoos como si no tuviesen derecho a nada. ahora eso, con el paso del tiempo, lo vemos como una barbaridad. Yo espero que con el paso de otro poco más de tiempo se pueda ver la cautividad de los animales salvajes en zoos como algo inadmisible. Eso dependerá de cómo la sociedad evolucione. Pero sí es cierto que se podría valorar un pueblo por cómo trata a los animales. Hay mucho que hacer todavía, pero se están consiguiendo logros muy interesantes. Cada vez hay menos lugares en España donde se utilicen animales salvajes en circos. Los chimpancés ya no se usan en todo el territorio en ninguno de estos espectáculos. Son pasos de gigante y eso ha sido gracias a la gente de a pie como tú y como yo que se han asociado y han ejercido la presión necesaria para un cambio. Tenemos que tener la consciencia de que como individuos somos importantes y asociados aún más, para poder hacer juntos de este mundo un lugar mejor para vivir.

¿Qué papel juegan los zoos en la conservación de los primates?

Los zoos tienen simpatizantes y detractores. Es cierto que hay zoos que desarrollan proyectos en los lugares donde los grandes primates son originales. Sin embargo yo, personalmente, creo que los grandes primates no tendrían que estar enjaulados. Son casi personas pagando muy caro que se parecen tanto a nosotros. La ley tendría que defender esto. Yo no estoy de acuerdo que se críen en los zoos. Es horrible pensar que esas criaturas morirán un día sin conocer lo que es un bosque, es algo realmente cruel e indefendible moralmente.

¿Qué diferencias hay entre un santuario y un zoo?

Los santuarios recogen primates que han tenido un pasado trágico. Por ejemplo, el santuario de Tchimpounga, donde yo trabajo, hemos llegado a tener más de ciento cincuenta chimpancés. Todos con algo en común; sus madres fueron abatidas por un cazador y ellos fueron vendidos como mascotas hasta que los agentes del ministerio congoleño lograron confiscarlos y confiarlos a nuestros cuidados. Es una causa noble que requiere de un gran esfuerzo y compromiso a largo plazo. Nuestro proyecto en particular está trabajando muy duro para poder devolver a la selva una gran parte de los chimpancés que tenemos actualmente en Tchimpounga.

Un zoo muchas veces se abastece de animales que en algún momento de su árbol familiar fueron extraídos brutalmente de la selva para ser llevados a Europa u otras partes del mundo. Luego la cría en cautividad es como el blanqueo de dinero. Imagínese que una pareja de humanos, un hombre y una mujer, estuviese cumpliendo cadena perpetua y se les permitiese criar desde el nacimiento a sus hijos en prisión sin la más mínima esperanza de que algún día serán libres. Todo esto es muy perturbador.

¿Cómo se lleva a cabo la reintroducción?

Para acometer una reintroducción de grandes primates lo primero que tienes que tener es la certeza de que podrás hacerlo durante largo tiempo. Es muy improbable que el proyecto esté respaldado por socios y donantes que tengan el compromiso a largo plazo con la idea. Una reintroducción es cara, compleja y llena de sorpresas. Hay que saber estar preparado para afrontar situaciones duras y saber disfrutar los logros.

Para poder seguir a los chimpancés en la selva se les coloca un collar que emite señales GPS. Esto nos permite tenerlos localizados y así poderles proteger de ciertos peligros u ofrecerles ayuda veterinaria si es necesario. Es importante tener en cuenta que cuando se libera a los chimpancés por primera vez en una zona de selva, todo es nuevo para ellos. Juegan en desventaja respecto a otros chimpancés que ya vivan en los alrededores. No saben dónde están los mejores árboles ni cuándo fructifican. Todo eso se lo tenemos que enseñar. Nosotros sí que lo sabemos porque hemos hecho exhaustivos estudios botánicos de el lugar donde previsiblemente se va a ejecutar la reintroducción. Además, aunque vamos a liberar a un grupo de cincuenta individuos que ya llevan tiempo viviendo juntos, nunca estarán tan integrados entre ellos como los grupos de chimpancés salvajes de la zona y con los que se tendrán que ver las caras tarde o temprano. Ahí nuestra presencia será crucial para evitar bajas.

¿Es importante estudiar la personalidad y las características de cada individuo a la hora de plantearse un programa de reintroducción?

Se ha realizado un largo proceso en el que se ha identificado la personalidad de cada individuo y sus capacidades. La ayuda de los expertos cuidadores ha sido decisiva. Ellos mejor que nadie saben cómo son cada uno de los chimpancés de Tchimpounga a los que han visto crecer desde que eran bebés. Esto nos ha conducido a excluir algunos chimpancés para la reintroducción por no ser aparentemente aptos. Hay algunos que no han superado traumas infantiles en su trágica historia y no son estables y tienen comportamientos extraños y atípicos de un chimpancé. Hay otros que tienen limitaciones físicas. Son cojos, tuertos o mancos. Si liberásemos a esos individuos lo pasarían realmente mal. Para ellos tenemos reservadas unas maravillosas islas en medio del enorme río Kouilou. Estas islas están cubiertas de selva y allí pasarán el resto de sus vidas tin tener que enfrentarse a la dura e imprevisible vida en la selva. Nosotros les alimentaremos diariamente para que no les falte de nada. No serán nunca realmente libres, pero podrán ser felices a su manera.

¿Pueden los primates criados en un zoo reintroducirse? ¿Conoces casos en que grandes simios nacidos en cautividad que hayan acabado viviendo en la naturaleza?

Tenemos el caso de Aspinall Foundation. Esta asociación inglesa ha reintroducido gorilas en Gabon y en la República del Congo con éxito. Es un trabajo meticuloso pero posible. Yo lo he visto con mis propios ojos y puedo asegurar que esos gorilas son ahora libres e independientes, aunque son observados desde una distancia prudencial por un equipo de cuidadores.

Seguramente hay más. Esto es posible pero hay que saber hacerlo.

¿Os han sido útiles algunos de los estudios hechos en primates en cautividad para poder proteger a los primates en la naturaleza?

La cultura se forma a partir de la acumulación de información y la capacidad de compartirla. Evidentemente toda la información sobre grandes primates es siempre válida para tenerla en cuenta. El Instituto Jane Goodall no infiere en la vida de los chimpancés salvajes. Nos limitamos a observarlos y aprender más de ellos en su vida diaria en libertad.

Si pensamos en los primates que se puedan reintroducir en la naturaleza pues la respuesta es sí. Una de la información que puede ser más útil es la veterinaria. Muchas cosas se han aprendido de  los chimpancés en cautividad a nivel veterinario son muy valiosas para poder obtener un diagnóstico o un remedio de un chimpancé al que cuidamos mientras que le liberamos en la selva. Obtener esta información de chimpancés salvajes hubiese sido imposible.

¿Qué importancia tiene el trabajo con las comunidades locales para la protección de los hábitats naturales?

No se puede pensar en preservar un ecosistema sin tener en cuenta a la gente. Localmente es importante que se trabaje con las comunidades locales para que comprendan, colaboren e incluso se impliquen en la conservación de la naturaleza. Para esto lo primero y más importante es dar a conocer a esos animales, su valor y su belleza como tales. Hay que crear empatía a través del conocimiento. No se puede querer proteger a algo que no conoces. Cuando ese paso está dado llega el momento de pasar a la acción. Es importante que estas gentes obtengan un beneficio tangible también por su implicación. El desarrollo del turismo o la contratación de antiguos cazadores para reconvertirlos en guardas forestales es un método frecuentemente utilizado.

Pero también es crucial la implicación de la gente a nivel global. Cada uno de nosotros tenemos un rol a jugar en esta historia de la conservación. Nosotros como consumidores podemos ejercer presión a las grandes corporaciones para que no utilicen ciertos productos que están acabando con los ecosistemas que por otra parte necesitamos para que el calentamiento global no siga acelerándose. El caso más ilustrativo es el del aceite de palma. Cuando entramos a un supermercado, el tiempo que utilizamos para mirar una etiqueta y desechamos un producto por contener aceite de palma es muy valioso. Es un pequeño gesto, pero que unido a otros muchos que hagan lo mismo pueden crear un cambio importante

Jane Goodall ha sido numerosas veces criticada por su falta de preparación científica y por el poco rigor científico de sus métodos (al ponerle nombre a los individuos). ¿Crees que la conservación es un trabajo exclusivo de la casta científica?

Creo que el trabajo que realizó Jane Goodall con aquellos chimpancés superó todas las expectativas. Su método quizás no cuadró con las reglas científicas de la época, pero los resultados fueron contundentes y novedosos. Eso es lo que contó al final, los resultados más que el método.

Si te sirve de ejemplo, yo no soy científico. No he estudiado ni biología, ni primatología, ni veterinaria ni nada que se le parezca. Sin embargo llevo trabajando alrededor de catorce años para el Instituto Jane Goodall. Lo importante es el entusiasmo y la dedicación. Hay en muchos puntos en los que se puede colaborar en un proyecto científico sin tener preparación científica. Durante estos años he conocido a mucha gente así en África. Tenemos aquí en Congo el caso del proyecto HELP Congo. Su fundadora y directora, Aliette Jamart, trabajaba en una tienda de suministros eléctricos hasta que un día se embarcó en el proyecto de reintroducción de chimpancés más aplaudido y reconocido a nivel internacional. Con eso te lo digo todo.

Desde el Instituto lleváis a cabo también programas educativos y de concienciación. ¿En qué consisten? ¿Habéis estudiado el impacto que han tenido?

La educación es uno de los pilares de nuestro proyecto. Para el Instituto Jane Goodall educar a la gente sobre la conservación de la naturaleza es algo absolutamente necesario. Cuando un niño crece con esta idea le va a seguir toda su vida muy probablemente. Por eso nosotros trabajamos mucho con los niños. Realizamos infinidad de actividades con ellos, los sacamos de la ciudad y los llevamos al bosque para que descubran las plantas y ciertos animales. También les llevamos a la playa y organizamos recogidas de basura. Yo estoy focalizado en la relación de una serie de televisión sobre la conservación de la naturaleza. La producimos aquí en Congo y estamos obteniendo resultados muy alentadores. En las ciudades africanas cada vez más gente tiene un pequeño televisor donde seguir nuestros episodios. El concepto de esta serie es educar a través del entretenimiento.

También hemos realizado campañas informativas a través de vallas de publicidad en las calles. Esto ha creado un gran impacto. Desde que comenzamos a sensibilizar a la gente sobre los chimpancés y su protección por la ley, el número de llegadas al santuario de Tchimpounga descendió drásticamente.