Tres meses de logros contra los lobbies

Tres meses de logros contra los lobbies

3 de mayo, se aprueba la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI en el Ayuntamiento de Barcelona. 19 de mayo, gana el NO en el referéndum para el proyecto Ozeanium, impulsado por el zoo de Basilea  para crear un gran acuario en el centro de la ciudad; y el 27 de agosto se prohíbe a nivel internacionalen la Cop18 de CITES el comercio de elefantes vivos capturados en la naturaleza para ser enviados a zoológicos y circos.  En los 3 casos el lobby hizo todo para evitar nuestras victorias en favor de los animales y la conservación real de especies.

Se han acabado los tiempos en los que unos pocos tomaban todas las decisiones sin dar explicaciones de nada a nadie. Han pasado los tiempos donde la ciencia se adueña de la ética, sin conocerla ni permitirla. En solo tres meses hemos derrotado en 3 ocasiones a los lobbies internacionales de zoos y acuarios, los lobbies del tráfico legal de especies. En los últimos meses hemos avanzado más que en los pasados 10 años. 

Si quedaba alguna duda de cuáles eran sus verdaderas intenciones, en las últimas semanas el mundo entero tuvo la oportunidad de corroborarlas en la Cop18 de CITES, donde actuaron como lobby ejerciendo una gran presión sobre los países votantes para evitar la aprobación del documento 44.2 que prohibía el comercio de elefantes vivos, mayoritariamente bebés, para ser enviados a zoológicos en pro de su “conservación”. 

¿Cómo puede la extracción de individuos de su hábitat proteger a la especie?

A raíz de estos acuerdos los zoos han reconocido ahora algo que negaron durante la tramitación de la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI, los zoos siguen atrapando animales de la naturaleza a pesar de que su reintroducción, como es el caso de los elefantes, es inexistente.

Lo más vergonzoso es que los zoológicos públicos, como es el caso del zoo de Barcelona, están pagando una cuota para pertenecer a estas organizaciones. En concreto, la EAZA exige un pago anual en función de los visitantes. Dinero utilizado para hacer lobby en favor de la mercantilización de la vida animal, dinero que sale de las arcas públicas, nuestro dinero y en nuestro nombre.

Ha llegado el momento de que el zoo de Barcelona escuche a la ciudadanía y se desmarque de estas actuaciones crueles. Los tiempos han cambiado, los lobbies deberán asumirlo y los zoológicos adaptarse.