Kenya llegó a Brasil y no quedan elefantes en Argentina: las mejores fotos del viaje que empezó en Mendoza

| LOS ANDES |

Es oficial: ya no quedan elefantes en territorio argentino. A primera hora de este lunes, 7 de julio, la elefanta africana Kenya -quien partió del Ecoparque de Mendoza el viernes pasado por la tarde- cruzó la frontera e ingresó a territorio brasileño. Allí le restan aún un par de días de viaje hasta llegar al Santuario Global de Elefantes en Mato Grosso.

El convoy que acompaña a la elefanta en este periplo por vía terrestre ya cruzó Argentina de oeste a este durante el fin de semana, por lo que hoy -bien temprano- salieron de Argentina e ingresaron a Brasil por el paso internacional ubicado en Misiones.

«Por todas las ciudades y pueblos que pasamos en Argentina, la gente se acercaba sorprendida por la cantidad de vehículos. Y, cuando veían que era Kenya, hasta la saludaban felices y emocionados», destacó el representante en la Argentina de la Fundación Franz Weber e integrante del Consejo Consultivo del Ecoparque, Leandro Fruitos.

«Aprovechando que la gente se acerca porque le llama la atención, nosotros utilizamos esos momentos para educar y concientizar sobre la importancia de su traslado», destacó Fruitos. Y resaltó que la gigante protagonista de esta historia trata de relajarse por la noche, cuando el silencio de las rutas acompaña para abstraerse de todo.

Kenya, la última elefanta que quedaba en Argentina

Hasta 2022, quedaban en el Ecoparque de Mendoza cuatro elefantes y quienes habían llegado al lugar cuando todavía era Zoológico. Ellos eran las hembras Pocha y Guillermina (madre e hija, asiáticas) y Kenya (africana); y el único elefante macho Tamy (asiático, padre de Guillermina).

A comienzos de mayo de 2022, con un operativo similar al que está completando Kenya por estos días, Pocha y Guille partieron de Mendoza a Brasil en dos «jaula-transporte», acompañadas por toda una comitiva que iba siguiendo sus movimientos y controlando permanentemente su estado.

Así, entre el 7 y el 12 de mayo de 2022, completaron los 3.600 kilómetros que separan a Mendoza del Santuario Global de Elefantes (con sede en Mato Grosso, en medio de la selva brasileña). Allí quedaron alojadas en el recinto para elefantas asiáticas, donde se integraron al resto de la manada. Guille sigue disfrutando de este ambiente -lo más cercano a su hábitat natural en que ha vivido-, mientras que Pocha falleció en el lugar en octubre de 2022.

Tras la ida de Pocha y Guille, aún aguardaban en Mendoza Tamy (pareja de Pocha y padre de Guille, aunque vivía en un recinto separado) y Kenya. Ya desde hace unos años estaba previsto que Kenya partiese primero y, por último -y una vez que terminara el entrenamiento y estuviese en condiciones- lo hiciera Tamy.

Sin embargo, el 24 de junio pasado, Tamy falleció en su recinto del Ecoparque mendocino. Tenía 55 años y había vivido toda su vida en cautiverio (41 años los pasó en el ex Zoo y actual Ecoparque de Mendoza).

Con la muerte de Tamy, solamente quedaba Kenya en Mendoza. E inició su viaje hacia la libertad (o lo más cercana a ella que conocerá en su vida) el viernes pasado, 4 de julio.

En cuanto a los elefantes que vivieron en cautiverio en Argentina, el nombre de Pelusa (quien vivía en el Zoológico de La Plata) quedará grabado en la historia. Y es que fue ella quien marcó el inicio de los traslados al santuario de Brasil, aunque la propia Pelusa no pudo viajar, ya que falleció antes de ser trasladada.

Solamente en el actual Ecoparque de Buenos Aires vivieron y murieron 14 elefantes. Mara fue la primera de ellas en viajar a Mato Grosso, a quien le siguieron Pocha, Guillermina (ambas mendocinas), Pupy y ahora Kenya (último paquidermo que quedaba viviendo en Argentina).

En el camino, junto a Pelusa, quedaron -lamentablemente- el «mendocino» Tamy, Kuky, Sharima y Merry. Pocha también falleció, aunque lo hizo cinco meses después de haber llegado al santuario brasileño.

Kenya y su vida en cautiverio

Kenya tiene 44 años y llegó a Mendoza por canje en 1985 mediante un convenio con el zoológico alemán Tierpark Hagenbeck (la misma manera en que llegaron a Mendoza Pocha y Guille). Nació en 1981 y arribó al entonces Zoo de Mendoza con solo 4 años.

Vivió décadas con una pared de concreto como escenario y un mural de elefante pintado como compañía. Era el único ejemplar de elefante africano del Ecoparque Mendoza, y en algún momento, se ganó la reputación de malhumorada a raíz de la costumbre de arrojar piedras y adoptar comportamientos un tanto agresivos.

No obstante, no eran más que expresiones de frustración y aislamiento ante su realidad.

A diferencia de Pocha y de Guillermina, Kenya vivió sola durante muchas décadas (gran parte de su vida, para ser más exactos). Previo a este último entrenamiento, desde 2019 había sido entrenada enfáticamente.

En 2018, cuando viajaron los primeros entrenadores internacionales para comenzar a trabajar con Pocha y Guillermina, se iniciaron también importantes trabajos y actividades entrenamiento con Kenya.


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